Importancia del Post-Operatorio

¿Cuál es la experiencia de la Unidad Montepríncipe en el tratamiento de la obesidad?

El paciente que se somete a una intervención de cirugía digestiva debe seguir ciertas pautas que permitan al cuerpo asimilar de forma natural su nuevo estado. Durante las primeras 48 horas, es aconsejable mantener una breve estancia en el hospital atendido por personal sanitario multidisciplinar que monitorice la evaluación del post operatorio y atiendan, in situ, en caso de producirse complicaciones.

Tras el reposo, el paciente está preparado para recibir el alta médica.

Tiempo de Recuperación

El proceso completo hasta que el paciente puede hacer una vida normal será de entre 6 meses y un año. Es importante señalar que las intervenciones de estas características suponen una alteración profunda en diferentes aspectos del cuerpo y, como tal, no todos los pacientes responden de forma idéntica. Desde la Unidad Multidisciplinar Montepríncipe establecemos procesos de recuperación individuales según las particularidades de cada caso, incluyendo también seguimiento de las especialidades complementarias, lo que se conoce como comorbilidades. Cualquier ejercicio físico activo debe evitarse durante los 2 meses posteriores. El paciente podrá incorporarse de nuevo al trabajo y las actividades cotidianas en un tiempo aproximado de una semana.

Revisiones Periódicas

La Unidad Multidisciplinar de la Obesidad Montepríncipe recomienda hacer un seguimiento del paciente durante los 5 años posteriores a la intervención de reducción de estómago. De esta forma, el equipo puede monitorizar y ajustar las diferentes comorbilidades a la nueva realidad. Por otra parte, en las revisiones periódicas se hace especial hincapié en que el paciente comprenda la evolución y aplique aquellas sugerencias de nutrición y vida saludable que garanticen un post operatorio totalmente satisfactorio.

¿Qué comer después de una operación de reducción de estómago?

El aparato digestivo que ha sido sometido a una intervención de cirugía bariátrica necesita, como hemos comentado anteriormente, un período de cicatrización y adaptación a la nueva realidad. Durante los primeros días el paciente ingerirá unicamente líquidos para ir poco a poco incorporando alimentos triturados y después, una carta nutricional más contundente.

Primeras semanas tras la operación

Después de la cirugía, incluso la medicación que tenga que tomar el paciente debe ser lo más líquida posible, por lo que se recomienda machacar los medicamentos que sean píldoras o pastillas. Al principio del post-operatorio un síntoma que no debe preocupar al paciente son las náuseas, son habituales e irán reduciéndose según avanza el proceso de recuperación. Para evitarlas, se puede comenzar con pequeñas cantidades de 50 a 100 ml y no superar los 150 ml. Los primeros días el propio afectado notará que no tiene mucha hambre y que al ingerir algunos líquidos se sacia en seguida.

Pasados los primeros cuatro o cinco días, el paciente estará preparado para ingerir  la dieta líquida, a base de  sopas, lácteos descremados, zumos, suplementos, posteriormente pasar a la dieta triturada o puré (siempre de forma muy picada y sin ningún aditivo fuerte) y terminar con  alimentos blandos, antes de comenzar con la dieta sólida. Si es posible, las comidas deberían durar más de 20 minutos.

Segunda fase o período de adaptación

Una de las ventajas de operarse de cirugía bariátrica en una Unidad Multidisciplinar de la Obesidad es que en la segunda fase tras la intervención, todas las diferentes comorbilidades se ven integradas en un mismo tratamiento. El período de adaptación puede durar unos 6 meses aproximadamente. El paciente debe seguir las indicaciones del especialista nutricional así como los consejos del psicólogo para reconocerse e ir aceptando el nuevo aspecto físico. En este período a partir del primer mes, puede comenzar a ingerir alimentos sólidos de forma progresiva y seguir llevando a cabo dinámicas propias de un estilo de vida saludable. Es importante no saltarse las comidas y realizar comidas con porciones pequeñas ricas en alimentos proteicos.

Las comidas altas en proteínas (carne, pescado, productos lácteos) son recomendables en el período de adaptación. Así mismo, el paciente debe ingerir 1,5 litros de líquido a lo largo del día, mejor 20 minutos antes de las comidas y 20 minutos después. Al haber reducido el tamaño del estómago, el agua puede llenar demasiado rápido durante la comida.

Reducir las cantidades y cuidar la alimentación, aprendiendo nuevos hábitos de vida es parte del tratamiento para la operación de reducción de estómago. La cantidad de calorías no deberá sobrepasar las 800 kcal al inicio y no sobrepasar las 800 Kcal por día al inicio, y no sobrepasar las 1200 kcal por día al finalizar el tratamiento, en función de las veces que se coma al día, se deberá repartir en 5 – 6 tomas. Si come cuatro veces al día y cada comida no es mayor de 150-200 ml o gramos, la cantidad de calorías será incluso menor. Con las pautas que va recibir del especialista, los valores nutricionales de las analíticas del paciente estarán dentro de la horquilla óptima de salud.

¿Cuánto peso puedo perder tras la operación?

Lo que más preocupa a cualquier paciente cuando se somete a una cirugía de reducción de estómago es saber el peso que va a perder tras la operación. Esto es algo totalmente individual pero los estudios sugieren que tras la operación los pacientes pierden un 60% del exceso de peso en los dos primeros años siempre que se sigan las indicaciones y recomendaciones básicas sobre alimentación.

¿Tendré que seguir algún tratamiento médico después de la cirugía?

Los profesionales de la unidad le recomendarán aquellos medicamentos o suplementos nutricionales que pueda necesitar. La pauta médica general incluye analgésicos para el dolor, medicamentos inhibidores de la secreción ácida del estómago y durante tres o cuatro semanas será necesario un tratamiento con anticoagulantes.

Dependiendo el tipo de técnica que se aplique sobre cada paciente, existe un tratamiento específico para evitar deficiencias nutricionales. Lo más habitual es conseguir un preparado de vitaminas y minerales, preferiblemente efervescente, durante las primeras semanas. Cada 1-3 meses será necesario aplicar una inyección intramuscular de vitamina B12.

¿Tendré que modificar mi medicación habitual?

Puede ser necesario. Al reducir la capacidad del estómago y alterar su funcionamiento, el cuerpo puede mostrar rechazo ante algunos comprimidos de gran tamaño o ante los anticonceptivos y algunos antibióticos.

Por otro lado, la medicación para el tratamiento de la diabetes tipo 2, la HTA o los trastornos del colesterol deberá ir reduciendo paulatinamente ya que estas comorbilidades mejoran sustancialmente por el efecto metabólico que provoca la operación.

¿Cuándo podré comenzar a hacer ejercicio?

El ejercicio físico habitual será una de las principales recomendaciones de los profesionales de la unidad multidisciplinar durante el postoperatorio.

Mantener el cuerpo activo ayuda al paciente tanto en el plano físico, contribuyendo a la pérdida de peso y regulando el metabolismo, como en el plano psicológico, ya que las endorfinas o la testosterona que segregamos al hacer deporte supone una inyección de optimismo que ayuda de forma considerable a la recuperación del tratamiento en un perfecto estado anímico.

Si quieres ampliar más información sobre las actividades deportivas recomendadas para el tratamiento de la obesidad, puedes informarte en este artículo.

En cualquier caso, el ejercicio físico continuado será una recomendación a partir de los 6 primeros días. La primera semana el cuerpo necesita reposo y sólo será correcto realizar pequeños paseos o ejercicio aeróbico de baja intensidad hasta que el cuerpo vaya pidiendo, progresivamente, un mayor esfuerzo destinado a fortalecer huesos, músculos y piel.

Contraindicaciones para fumadores

Fumar complica la intervención de cirugía digestiva. Si fuma, es un buen momento para dejarlo, podemos ayudarle.

Además de las complicaciones habituales, el tabaco aumenta el riesgo de:

  • Complicaciones respiratorias tras la cirugía.
  • Aumenta el riesgo de úlceras y mala cicatrización
  • Afecta a la flexibilidad e hidratación de la piel

Desde la unidad, le recomendaremos dejar el hábito preferentemente 2-4 semanas antes de la cirugía.