El Sobrepeso y la Obesidad Infantil. Causas, consecuencias y medidas

Sobrepeso y Obesidad en niños y adolescentes: Queda mucho por hacer

Por África Urbano

Desde las últimas décadas del siglo pasado se comenzó a observar el incremento del peso en población No adulta. Los niños y los jóvenes cada vez eran más gordos.

Tanto es así que en todas las Conferencias Internacionales para Promoción de la Salud de finales de siglo (Conferencia de Otawa, Adelaide, Sundval y Yakarta), el problema ha adquirido mayor relevancia.

Desde el año 2000 (V Conferencia para Promoción de la Salud en Méjico), hasta nuestros días se han ido tomando numerosas iniciativas para que se revirtiera o al menos se frenara esta epidemia/pandemia, ya que es una de las patologías que pone más en riesgo a la población en todas las etapas de la vida.

En Conferencia Ministerial Europea de la OMS (Estambul 2006), se ponían de relieve datos alarmantes:

– Se hablaba de epidemia/pandemia de la obesidad porque en dos décadas en población europea, se había triplicado el sobrepeso, cimiento de enfermedades no transmisibles.

– El incremento se observaba tanto en clases favorecidas como en clases desfavorecidas económicamente.

– Se advertía del enorme aumento del peso en etapa infanto-juvenil.

En este contexto, los asistentes determinaron:

– Invertir la curva de crecimiento del problema en niños y adolescentes para el año 2015.

– Contar con los gobiernos para implementar programas de difusión/prevención.

– Crear políticas educativas que mejoraran el problema.

– Reflexionar/cambiar dietas en centros escolares.

– Proponer/animar a la población a consumir productos saludables, no elaborados, y a abandonar hábitos sedentarios.

¿Qué iniciativas se fueron tomando en nuestro país para abordar el problema del Sobrepeso y la Obesidad en la población infantil y juvenil?

En España concretamente, nuestros gobernantes en los últimos años, han propuesto alternativas preventivas. En el año 2005 surge la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y prevención de la Obesidad: Estrategia NAOS.

En dicho estudio se pusieron de relieve los siguientes datos:

– Los niños españoles estaban a la cabeza del sobrepeso/obesidad en Europa.

– El problema era mayor en zonas rurales y en sectores socioeconómicos desfavorecidos.

– Por provincias había más patología en Canarias, Andalucía y Murcia.

La Estrategia NAOS ha sido y es fundamental en los progresos que se han ido realizando en este campo y son muchos los programas que se han construido a partir de este momento en las distintas Comunidades Autónomas para abordar el tema (Plan de Galicia, Plan de Andalucía, etc.).

¿Qué ha ocurrido? ¿Todas estas iniciativas han cambiado el progreso de la Obesidad Infantil?

Honestamente hemos de decir que, no tan rápido como uno quisiera, pero sí. Poco a poco los estudios nos indican que la población está tomando conciencia.

De hecho en Murcia, en donde uno de cada tres niños tiene problemas asociados al peso, este año el Colegio de Médicos ha puesto en marcha una campaña denominada “PormiSalud: El peso ADECUADO” en la que se involucra a colegios, ayuntamientos y otras entidades.

Es una campaña preventiva, formativa y con acciones concretas como, por ejemplo, acabar con la comida basura en los colegios y sustituirla por alimentos más saludables, como la fruta. A su vez, muchas otras Comunidades Autónomas están regulando la cantidad de máquinas expendedoras de comida hipercalórica que hay en los Institutos.

Frenar el incremento de, según las estadíasticas, un 40% de sujetos afectados con Sobrepeso y Obesidad en la etapa Infantil y juvenil, urge y los gobernantes cada vez son más conscientes de ello.

Existen una serie de factores de riesgo antes de nacer y en los primeros años de la vida, que pueden predisponer al niño a padecer la enfermedad:

– Si la madre tiene diabetes durante el embarazo (diabetes gestacional) el feto está en riesgo de tener sobrepeso ya desde antes de nacer.

– Si la madre es obesa o si engorda de forma excesiva durante el embarazo, hay posibilidades de que el feto tenga sobrepeso.

– Otro factor que parece alterar el peso del nonato es que la madre consuma tabaco durante el embarazo, ya que la nicotina parece afectar a la maduración de zonas subcorticales del cerebro (hipotálamo) directamente implicadas en la regulación de los impulsos.

¿Madres fumadoras, niños con dificultad en el control de los impulsos, en el control de la ingesta?

– Una vez nacidos, los niños de madres que deciden, SIN MOTIVO, no alimentar de forma natural a su hijo, o las que les dan pocas tomas de alimento al día, lo están poniendo en situación de riesgo.

– El componente de responsabilidad padre/madre durante los primeros años de las vida del niño también puede afectar al nivel de adiposidad del mismo. Los estudios dicen que niños criados con demasiado suministro de comida (sobrenutrición) y los alimentados de forma inadecuada (nutrición poco variada, más hipercalórica), están, así mismo, en situación de riesgo.

– La crianza en un ambiente obesogénico es, evidentemente, otro factor de riesgo. Todo el entorno tiene PERMISO para comer. En estos contextos es frecuente que haya costumbres inadecuadas: desayunar mal, picar, comer grandes cantidades, cenar en exceso, darse homenajes hipercalóricos por cualquier motivo, comer sin ganas. En definitiva, COMER POR COMER.

– Otra situación de riesgo es la de los niños que crecen sin la supervisión de los adultos. Los que llegan del colegio a casa cuando no hay nadie; o los que llevan dinero en el bolsillo por si acaso, y compran chuches, snacks, y refrescos.

– Los niños y adolescentes “enganchados” a las nuevas tecnologías, niños sedentarios, que pasan muchas horas sin hacer ejercicio.

– Los niños y adolescentes con pérdida del bienestar psicológico por diferentes motivos también crecen en una situación de riesgo. En nuestra sociedad, comer está al alcance de cualquiera y en los niños también encontramos ingesta emocional. En niños con aislamiento social; en niños con ansiedad y depresión; con estrés escolar; niños que viven situaciones de acoso; y niños y adolescentes que se crían en hogares con conflicto.

¿Encontramos diferencias de género en sobrepeso y obesidad en la infancia y la adolescencia?

Cuanto menor es la edad, menos diferencias existen. Es decir, no hay más niñas que niños con sobrepeso ni con obesidad. En la pre-adolescencia hay una ligera diferencia: hay más varones con sobrepeso, pero la mayor parte de ellos evolucionan positivamente, porque pasados uno o dos años aumentan su talla, se redistribuyen las grasas y se convierten en adolescentes con normopeso. Por el contrario, en el caso de las niñas los cambios hormonales que se les presentan durante la pre-adolescencia frecuentemente no les llevan a la mejoría en el proceso y llegan a la adolescencia con un sobrepeso igual o mayor que el que tenían en la etapa anterior. En un estudio llevado a cabo por mi equipo en colegios de la Comunidad de Madrid, hemos contrastado que en 2º ESO la población masculina mejora y la población femenina se va a extremos: más sobrepeso-obesidad, más bajo peso y muy bajo peso.

¿Qué podemos hacer para frenar el Sobrepeso y la Obesidad en nuestra población infantil y juvenil?

Es bien sabido que hay bastantes posibilidades de que un niño o adolescente obeso, sea un adulto obeso. Esto genera un grave problema de salud física y mental en lo personal y un elevado coste para la sociedad. Se deberían, por tanto, tomar medidas preventivas.

los profesionales de la salud encontramos serias dificultades para que las cosas cambien.

– La difusión: Siempre digo que al igual que hay comida basura, hay información basura y este es uno de los mayores problemas que existen en lo que a la salud física y mental se refiere. La población acude a recomendaciones de pseudocientíficos de tres al cuarto, que sin ninguna formación, pero con mucho desparpajo, se dedican a editar libros con dietas milagro, a hacer recomendaciones en medios (facebook, youtube, twiter), utilizan cualquier vía para “conducir” a personas con graves problemas de salud. Son pseudocoaching, no saben nada de nutrición, de ejercicio, ni de psicopatología: venden su producto. Y así, llevan a muchas familias a no tomar las medidas adecuadas en los problemas de sus hijos. Porque la respuesta ante el sobrepeso y la obesidad en la infancia y la adolescencia está en el tratamiento médico y psicológico y en el trabajo con toda la familia.

– La toma de conciencia de las familias/colegios: es imprescindible hacer esfuerzos para que se cambien los patrones de conducta en los contextos de crianza de nuestros menores. Urge, y de hecho se están tomando bastantes iniciativas en este sentido. Aún así, son muchas las familias que presentan resistencia al cambio y son muchos los colegios que siguen sin regular la alimentación y el ejercicio de sus alumnos.

– La toma de conciencia por parte de los equipos médicos de la importancia que tiene incluir en los mismos la figura de un psicólogo. Es imprescindible que este problema se aborde desde la salud mental, la psicoeducación y la orientación familiar. Afrontarlo desde una realidad sesgada en la que solo se contemple la posibilidad de que el problema sea médico, es un error.

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