El Trastorno de Atracones (Binge Eating Disorder)

El Trastorno de Atracones

Por África Urbano

El Trastorno de Atracones ha sido reconocido como trastorno con entidad propia en el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM 5, publicado en Mayo de 2013. En ediciones anteriores (DSM-IV) no era así, a pesar de estar ampliamente contrastada su existencia, el problema figuraba bajo el epígrafe Trastorno de la Conducta Alimentaria no especificado.

En los años 70 del pasado siglo se hablaba de Síndrome de Atiborramiento (Stuffing Síndrome) y se consideraba que una persona lo padecía en función del tipo de dieta que hacía (dietas hipercalóricas), es decir, para hacer este diagnóstico primaba la calidad sobre la cantidad algo que en la actualidad no ocurre. Ahora, para diagnosticar Trastorno de Atracones lo que más importa es la cantidad de alimento ingerido y el tiempo invertido en ello.

¿Cuáles son los criterios diagnósticos para establecer que una persona tiene Trastorno de Atracones?

Episodios recurrentes de atracones:

Ingesta durante unas 2 horas de una cantidad de comida superior a lo que la mayoría puede comer en el mismo tiempo y circunstancias.

Sensación de pérdida de control.

Los atracones se asocian a 3 o más de estos síntomas:

Comer muy deprisa.

Hasta sentirse incómodamente lleno.

Comer a solas, esconderse.

Sentir disgusto consigo mismo, tristeza, culpa.

Malestar intenso

Mínimo1 vez en semana durante 3 meses.Ingerir grandes cantidades

No realizar conductas compensatorias: No vomitar, utilizar laxantes, etc.

 

¿Son todos los Trastornos de Atracones igual de severos?

En el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM 5, se especifica que estamos ante un Trastorno LEVE cuando el sujeto tiene de 1 a 3 atracones semanales; un Trastorno MODERADO entre 4 y 7 atracones a la semana; GRAVE de 8 a 13; y EXTREMO a partir de 14.

¿Es lo mismo picar durante todo el día que hacer Ingesta Emocional o tener Trastorno de Atracones?

En el Manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales DSM 5 este punto queda explícitamente aclarado. La respuesta es NO.

¿Qué casos son más frecuentes en la Unidad de Obesidad de HMM?

La evaluación psicológica de nuestros pacientes (de ahí la importancia de realizarla), nos lleva a su conocimiento más profundo.

En la Unidad de Obesidad de Montepríncipe, lo más frecuente es encontrar pacientes que comen grandes cantidades o pican todo el día, lo cual es una pauta de alimentación inadecuada, pero no un trastorno.

En segundo lugar, tenemos pacientes que hacen Ingesta Emocional de forma habitual. Esta conducta es sostenida en el tiempo precisamente porque la persona no lo detecta como problema. Se arrepiente de lo que hace, pero considera que lo controla.
Y por último, encontramos casos de Trastorno de Atracones en categoría leve. Personas que han incurrido en esta conducta en el pasado, y han incrementado bastante su peso. O personas que se dan cuenta de que están en una situación de riesgo porque llevan varios meses sin control (3 o más). Están motivados para el cambio, pero terminan encontrando razones que justifican los motivos que les llevan a esta situación (racionalización) y no saben cómo frenarlo.

Un indicador de la pérdida de control es la dificultad que encuentran estos pacientes para parar una vez que empiezan la ingesta. Comen mientras que trabajan en el ordenador, atienden a sus redes sociales, hablan por teléfono, o ven la televisión.

Entre los pacientes con Trastorno de Atracones Leve diagnosticados en la Unidad de Obesidad de Montepríncipe es muy poco frecuente que se den atracones a escondidas.

Es interesante este criterio diagnóstico porque determina la toma de conciencia del problema en gran parte de los casos. Los pacientes que comen a escondidas, aunque no lleguen a darse atracones, sí son capaces de identificar que tienen un problema. Parece que esta variable les hace diferenciar entre sentirse más o menos sanos.

Toma de conciencia

La finalidad de este artículo es dar a conocer bien los criterios que determinan el diagnóstico del Trastorno de Atracones con el objetivo de que las personas acudan a profesionales para pedir ayuda antes de que el problema vaya a más.
Frecuentemente los pacientes se dejan aconsejar por familiares, amigos o personas de su entorno que, llevados de buenas intenciones, van a darles una recomendación basada en su experiencia, no en datos científicos contrastados.

También es frecuente que los pacientes no solo consuman “comida basura”, sino que además atiendan a “información basura”. Hay demasiados medios que facilitan información inadecuada, pseudoconsejos, revistas: demasiada palabrería.

Cuando estamos hablando de salud física y mental, el tiempo es importante. En la Unidad de Obesidad del HMM abogamos por la intervención rápida, y nos apoyamos en datos contrastados científicamente para asesorar a nuestros pacientes y recomendarles el tratamiento más adecuado para su problema.

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